El futuro será luminoso
En su discurso de toma de posesión Carlos Andrés Pérez anuncia las líneas de su programa de gobierno.
Se propone adelantar la reversión petrolera; desarrollar la agricultura; aumentar sueldos y salarios; auditar las empresas e institutos del Estado; impulsar la pequeña y mediana industria, y utilizar el petróleo como herramienta estratégica de negociación en al ámbito internacional para crear las condiciones del desarrollo económico de América Latina. Las palabras del presidente anuncian, también, un futuro prometedor para el pueblo venezolano. Se abre la era de la democracia económica y social, como expresión de las más sentidas aspiraciones del hombre y la mujer venezolanos, para que la riqueza de la nación se extienda a todas las capas sociales. El triunfo electoral le da suficiente ventaja para gobernar sin mayores intervenciones del partido de gobierno y además con un Congreso a su favor. La oposición es prácticamente inexistente. El país comienza a vivir la ilusión de la Gran Venezuela.
Los dólares vienen del Norte
A partir de enero de 1973 los países desarrollados sufren desabastecimiento de algunos productos petroleros; surge la denominada crisis energética que incide en el alza de los precios del petróleo.
Un acontecimiento internacional, el 6 de octubre de 1973, contribuye a dispararlos: la Guerra del Yom Kippur (ataque árabe a Israel). El barril sube a diez dólares. El 16 de septiembre de ese mismo año, la Conferencia de la OPEP toma la decisión de aumentar los precios del crudo en más de 22%. Venezuela cumple la medida subiendo casi el doble de los valores de exportación. La tendencia alcista de los precios del petróleo se mantiene, generando el crecimiento imprevisto y rápido de los ingresos fiscales.
El presidente Pérez anuncia que administrará esta abundancia con criterio de escasez [...] con eficiencia, equidad y justicia distributiva.
El presupuesto nacional de 1974, aprobado por Bs. 14.585.000.000 debe ser modificado e incrementado a Bs. 42.519.000.000. En mayo el Congreso le otorga al presidente poderes extraordinarios en materia económica. Se decreta la congelación de precios de los bienes de primera necesidad y el aumento de sueldos y salarios para estimular el consumo. Se extienden los beneficios del seguro social a prestaciones en dinero por invalidez, vejez, incapacidad parcial y muerte. Se crea el Instituto Nacional de la Vivienda; se impone la rebaja en los precios de los insumos agrícolas y se exonera de impuestos a las actividades agropecuarias. A partir de 1977 el gobierno toma medidas para controlar la inflación restringiendo la liquidez. Congela los precios de los servicios básicos, libera las importaciones de alimentos, reorienta el crédito hipotecario y elimina el financiamiento de tarjetas de crédito. Los ingresos fiscales petroleros crecen; con ellos aumenta el presupuesto y, paradójicamente, la deuda externa pasa de 1.200 millones de dólares en 1973 a 11.000 millones en 1978. Un ambicioso plan de inversiones en la expansión de las industrias básicas del Estado y el crecimiento de los servicios gubernamentales absorben la mayor parte del ingreso petrolero y el endeudamiento. El Fondo de Inversiones de Venezuela se crea en 1974 para ahorrar el 50% de los ingresos fiscales petroleros, pero se convierte en el ente fomentador de las empresas básicas del Estado.
El gobierno destina grandes inversiones a la siderúrgica, la generación de energía y la petroquímica. Se crean el Fondo de Desarrollo Industrial y el Fondo de Desarrollo Agropecuario.
El sector de la construcción crece, producto de un cuantioso presupuesto en obras públicas. |