Capítulo VIII 1973 /1983 La Gran Venezuela

La experiencia democrática 1958 / 1998


“¡Soy Niehous, no disparen..!”

Así grita el ejecutivo de la Owens Illinois al ser localizado en el hato Dividive, perdido en la región guayanesa. Llevaba aquel 29 de junio de 1979 cuarenta meses de secuestro y ya la prensa había dejado de insistir en la noticia que el 28 de febrero de 1976 había agarrado grandes titulares y durante uno o dos años, reaparecido en reportajes e hipótesis de todo tipo: que había muerto, que un barco cementero lo había llevado de Puerto Ordaz a Cuba, que diversos grupos guerrilleros lo cambiaban de lugar cada cierto tiempo. William Frank Niehous bate así todos los récords de un extranjero secuestrado en Venezuela por los grupos armados (Di Stefano, Chenault, Smolen; todos en los sesenta), y a la vez se convierte en tema polémico. Varios libros tratan de penetrar en el enigma de aquella acción y su extraño fin. Los secretos de Niehous, de Ezequiel Díaz Silva; El caso Niehous y la corrupción administrativa, de Carlos Lanz Rodríguez; Cómo secuestramos a Niehous, de Gaspar Castro Rojas (seudónimo), y Niehous, negocio político, de Guillermo Pantin.


Tacoa, periodistas entre llamas

...Y también gran cantidad de bomberos, trabajadores de la Electricidad de Caracas y transeúntes: en total 154 personas. Fue el 19 de diciembre de 1982, ya para finalizar el año y justo cuando comenzaba “el escándalo del BTV”. Tacoa enluta al periodismo, pues allí, entre las llamas, perecen diez buscadores de noticias y trabajadores de la información.

La explosión de la termoeléctrica muestra los riesgos del oficio.

Un libro de Miró Popic recoge la magnitud de aquella tragedia. Morir en Tacoa (reportaje a una noticia y los que mueren por ella) es no sólo testimonio y denuncia, sino una exploración en las profundidades del drama.


[anterior] [siguiente]
[Presentación] [Plan de obra] [Patrocinantes y participantes de la obra]
[Fundación Polar] [El Nacional]