| Capítulo II 1700 / 1780 La vida colonial | ||||||
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Surgimiento de un Nuevo Mundo 1498 / 1780 |
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| 1766 | ||||||
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| Noviembre Gracia por la que el algodón es declarado libre de todo derecho de introducción en España. |
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| 1767 | ||||||
Por disposiciones reales españolas, los jesuitas establecidos en las colonias americanas son hechos prisioneros y expulsados del continente. |
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| 1769 | ||||||
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9 de febreroFrancisco de Tovar es nombrado provisor y vicario general de la Diócesis de Venezuela. |
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Crisol del poblamientoDiversas estimaciones coinciden en señalar que la población venezolana entre fines del siglo XVIII y primera década del siglo XIX no sobrepasaba el millón de habitantes. Esta población está concentrada en las regiones costeras y montañosas, y dividida en varios grupos étnicos que, sin ser totalmente excluyentes, se encuentran estratificados de manera muy marcada. Las autoridades civiles y la Iglesia, alimentan la segregación a través de numerosas leyes, decretos y normas del buen vivir cristiano. El grupo más numeroso es el de los pardos o mestizos de color libres, producto de la mezcla de blancos, indígenas y negros. Le siguen los blancos, que incluyen al grupo mayoritario de criollos, los españoles peninsulares y los canarios; luego están los indígenas y esclavos negros o mulatos. Los pardos son el grupo social en ascenso, tanto por su fuerza laboral en diversas tareas agrícolas, artesanales y mecánicas, como por su presencia en las milicias. Entre 1800 / 1809 en el Arzobispado de Caracas, que cubre gran parte del país, los pardos representan el 38,22% de la población, los blancos el 25,5%, el 15,09% los esclavos, el 8,07% negros libres y el 13,13%los indígenas. Para 1811, los pardos alcanzaban la cifra de 435.000 individuos, vale decir el 44,6% de la población del país.
A finales del siglo XVIII se observa la presencia cada vez más importante de los pardos quienes, amparados en la Real Cédula de Gracias al Sacar de 1795, pueden, mediante el pago de un arancel, ejercer cargos hasta el momento reservados a los criollos. Hay esclavos negros en Venezuela desde el siglo XVI, cuyo número va en ascenso a medida que la mano de obra indígena desaparece por deserciones o muertes.
En el XVIII desempeñan varios oficios en haciendas, hatos, iglesias y viviendas urbanas como servicio doméstico. La mayoría vive en la provincia de Caracas, y en menor proporción en las provincias de Maracaibo y Barinas, serranías de Coro, Barcelona, Cumaná y Angostura. Para 1811 su número se estima en 58.000 individuos. A pesar de los prejuicios étnicos, de la repugnancia que sienten no pocos blancos por los contactos interétnicos, los grupos sociales se mezclan. El sexo y las diversiones hacen posible el encuentro. |
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