MAMÍFEROS

MARGAY

Leopardus wiedii (sinónimo Felis wiedii)

(Mammalia, Carnivora, Felidae)

Margay, tigrillo, tigrito, cunaguaro

Margay, margay cat


DISTRIBUCIÓN: De distribución muy amplia a nivel centro y suramericano. Se extiende desde México hasta Uruguay y Argentina (Eisenberg 1989, Emmons 1990). Originalmente también se localizaba al sur de Texas en Estados Unidos, pero sólo se tiene un registro antes de 1852 (Bisbal 1992). Se encuentra adaptado a una vida arborícola (Trebbau 1976, Eisenberg 1989), donde depreda activamente sobre roedores y aves pequeñas (Mondolfi 1986). En Venezuela presenta una distribución localizada, asociado preferiblemente a bosques húmedos por encima de los 1.200 m de altitud (Bisbal 1992). Su distribución es disjunta, con una población aislada en la Cordillera de La Costa en Yaracuy, Falcón, Carabobo, Miranda y Aragua; y otra que ocupa gran parte de los hábitats al sur del río Orinoco (Mondolfi 1976, Bisbal 1992). Es común confundirlo con el cunaguaro (Leopardus pardalis), pero es de menor tamaño y su cola es casi tan larga como el cuerpo (Trebbau 1976), además, el margay es menos abundante y su distribución es más dispersa (Mondolfi 1986).

SITUACIÓN ACTUAL: Las poblaciones se encuentran decreciendo a lo largo de toda su distribución en Venezuela, y el área que actualmente ocupan está parcialmente reducida entre 50 y 80% de su distribución original (Bisbal com. pers., Hoogesteijn com. pers.). Gran parte de esta reducción ha sido observada en la población ubicada en la Cordillera de La Costa y podría considerarse En Peligro de extinción. Su susceptibilidad es acentuada al ser un especialista de hábitat (Bisbal 1992), tener una distribución localizada (Mondolfi 1976) y estar bajo presión por actividades de origen antropogénico. Forma parte de un género distinto (Leopardus) y con pocas especies relacionadas. A nivel internacional, la Unión Mundial para la Naturaleza lo ha declarado como Insuficientemente Conocido (IUCN 1994). En Argentina se considera En Peligro (Bertonatti & González 1993) y en situación Indeterminada en Perú (Pulido 1991).

TAMAÑO POBLACIONAL ESTIMADO: No se han realizado evaluaciones sobre el tamaño poblacional de la especie en Venezuela.

PRINCIPALES AMENAZAS: Al igual que el resto de las especies de felinos moteados o pintados de Venezuela, el margay fue objeto de cacería con fines comerciales y deportivos hasta principios de los años setenta (ver Leopardus pardalis). No existen registros exactos de la magnitud de esta actividad, ya que las pieles provenientes de decomisos fueron ubicadas con el nombre genérico de cunaguaro (Bisbal 1992). Actualmente es probable que el comercio ilegal sea escaso (Bisbal 1992), aunque la caza oportunista se realiza a pesar de estar prohibida (Hoogesteijn com. pers., Mondolfi 1986). La principal amenaza al margay es la destrucción de su hábitat, que se acrecienta porque la subpoblación ubicada en la Cordillera de La Costa coincide geográficamente con el área urbana e industrial más poblada del país. Bisbal (1992) considera que la especie es muy susceptible a la presión de poblaciones humanas, por ser habitante exclusivo de bosques y con requerimientos de hábitat muy específicos.

MEDIDAS DE CONSERVACIÓN TOMADAS: En Venezuela la especie se encuentra en veda indefinida y su cacería está prohibida, salvo con fines científicos, según Resolución No. 95 MARNR del 28/11/79. Algunos parques nacionales albergan subpoblaciones, pero se desconoce si contienen poblaciones viables de la especie. Aparece incluida en el Apéndice I del CITES.

MEDIDAS DE CONSERVACIÓN PROPUESTAS: Desarrollar estudios básicos sobre su biología, ecología y distribución. Definir con precisión el riesgo que enfrentan sus poblaciones, principalmente las ubicadas en la Cordillera de La Costa. Reforzar las actividades de vigilancia y control para garantizar el cumplimiento de veda y la conservación de las poblaciones en áreas protegidas. Dado que es difícil distinguir a las tres especies de felinos moteados pequeños pertenecientes al género Leopardus, se necesita un programa de educación ambiental que señale sus diferencias y la importancia de su conservación. La cría en cautiverio y su posterior reintroducción no parece una estrategia viable para la conservación del margay (Hoogesteijn com. pers.).