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| TORTUGA ARRAU
Podocnemis expansa (Reptilia, Testudines, Pelomedusidae) Tortuga arrau, tortuga del Orinoco Arrau sideneck, South American river turtle |
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DISTRIBUCIÓN: Su distribución es amplia a nivel de las cuencas de los ríos Amazonas y Orinoco y ha sido registrada en Guyana, Venezuela, Brasil, Colombia, Perú y Bolivia (Ojasti 1971a). Su presencia es probable, aunque no ha sido confirmada, en Ecuador, Surinam y Guayana Francesa (Groombridge 1982, Pritchard & Trebbau 1984). En Venezuela se encuentra a lo largo del río Orinoco y sus tributarios principales, desde la confluencia con el brazo Casiquiare en el Estado Amazonas hasta su salida al mar en Delta Amacuro (Ojasti 1971a, Licata 1992). Sin embargo, la abundancia de la tortuga arrau es mayor en el Orinoco medio, desde Caicara hasta Puerto Ayacucho, y en otros ríos caudalosos, turbios y de poca corriente como Meta, Capanaparo, Arauca y Apure (Ojasti 1988). La tortuga arrau es la más grande del género Podocnemis y de todos los quelonios fluviales del continente americano. Una hembra adulta puede llegar a pesar 50 kg y su caparazón medir más de 80 cm de longitud (Mittermeier 1978). Poseen un dimorfismo sexual marcado, siendo los machos de menor tamaño que las hembras (Pritchard & Trebbau 1984). Es una especie netamente acuática, ya que los machos nunca abandonan los cursos de agua que habitan, mientras que las hembras sólo lo hacen para nidificar. Sus principales áreas de nidificación en el país están localizadas en el Orinoco medio, en bancos de arena que aparecen al disminuir los niveles de agua durante la época de sequía. Las siguientes playas se destacan por sus colonias reproductivas: Pararuma, Playita, Playa del Medio, Candelarito, Cuchillo y Lindabaro (Licata 1992).
SITUACIÓN ACTUAL: La tortuga arrau es una especie muy abundante desde hace 200 o 300 años, que empezó a disminuir rápidamente durante la segunda mitad del siglo XIX, siendo actualmente un animal muy escaso a lo largo de toda su área de distribución (Groombridge 1982). Es objeto de una presión humana muy intensa, que no ha variado desde épocas coloniales. En Venezuela la tendencia hacia la disminución del tamaño poblacional se mantiene, a pesar de los esfuerzos que se realizan para su protección (Ojasti 1988, Licata 1992). La creación de áreas protegidas no garantiza su conservación, ya que son animales migratorios cuyos hábitats de alimentación y reproducción difieren. Las tortugas arrau se desplazan a grandes distancias a medida que el nivel de los ríos varía, como consecuencia de las fluctuaciones anuales cíclicas en la precipitación (Pritchard & Trebbau 1984, Ojasti 1988, Licata 1992). Su extinción a corto plazo es probable, a menos que se tomen medidas enérgicas para evitarlo (Ojasti 1988). A nivel internacional la tortuga arrau es considerada una especie En Peligro de extinción (Groombridge 1982, IUCN 1994). TAMAÑO POBLACIONAL ESTIMADO: El tamaño actual de sus poblaciones no es conocido con precisión. Sin embargo, existen registros con más de cien años en Pararuma y Playa del Medio, áreas de nidificación ubicadas en el Orinoco medio, que ponen en evidencia la tendencia actual que experimentan sus poblaciones. A principios del siglo XIX Humboldt estimó una población de 330.000 hembras nidificantes (citado en Ojasti 1971a y Licata 1992), pero a mediados del siglo XX el número había disminuido a 123.000 (Mosqueira 1945). En los últimos 50 años el proceso se ha acelerado: 36.100 tortugas nidificaron en 1950 (M. Ramírez 1956), 13.800 en 1965 (Ojasti 1967), 4.400 en 1981 (Paolillo 1982) y 1.516 en 1988 (Licata 1992). PRINCIPALES AMENAZAS: La principal amenaza para la tortuga arrau es la sobreexplotación de sus poblaciones como fuente de alimento y para la obtención de otros productos (Ojasti 1967, 1971a, 1988, Mittermeier 1978, Groombridge 1982, Pritchard & Trebbau 1984, Licata 1992). El aprovechamiento sistemático de la especie se inicia incluso antes de la colonización española, cuando las etnias indígenas acudían a las playas de desove a capturar tortugas para el consumo de su carne, elaborar manteca y recolectar huevos. Esta actividad se intensificó durante la época colonial y alcanzó su máximo alrededor del año 1900. Entre 1945 y 1948, solamente en Pararuma se dio caza aproximadamente a 26.600 tortugas arrau, de las que se obtuvieron 159.594 kg. de carne, 39.898 kg. de grasa y 2.431.148 huevos (Mosqueira 1960). Aunque sus poblaciones están protegidas por la ley desde 1946 y se encuentra en veda desde 1962, cuando se aprobó la primera resolución para la especie, la presión se ha mantenido. Dos aspectos de su historia natural la hacen especialmente vulnerable a la presión humana. En primer lugar, por nidificar en colonias caracterizadas por la presencia de una gran cantidad de hembras ovipositoras en forma simultánea, es fácil dar captura a un grupo cuantioso de tortugas con relativamente poco esfuerzo. El resultado es la extracción exclusiva de hembras adultas de la población, así como la modificación de sus hábitos reproductivos. La presión de explotación se concentra en el pico de su actividad reproductiva, y en muchas oportunidades las hembras retrasan la oviposición hasta que la frecuencia de humanos en las playas disminuye. Este retraso tiene como consecuencia que muchos de los MEDIDAS DE CONSERVACIÓN TOMADAS: A nivel internacional la tortuga arrau se encuentra incluida en el Apéndice II del CITES. En Venezuela ha sido objeto de una normativa legal extensa que se origina con una resolución que prohibió la recolección de huevos y tortuguillos en 1946 (Licata 1992). En la actualidad, tanto la captura de adultos como la recolección de huevos de tortuga arrau se encuentran prohibidas por estar entre las especies en veda por tiempo indefinido, según Resolución No. 95 MARNR del 28/11/79. Esta especie es el centro de un proyecto piloto con diez años de duración iniciado por el servicio autónomo PROFAUNA en 1989 (Licata 1992). Los objetivos de este proyecto son: a) proteger las principales áreas reproductivas de la tortuga arrau de Venezuela en el Orinoco medio; b) contribuir con la recuperación de sus poblaciones y; c) crear conciencia y generar un cambio de actitud hacia la tortuga arrau en los pobladores de la región. Las actividades desarrolladas se agrupan en subproyectos de guardería, educación y manejo, destacándose entre sus logros más significativos: a) disminución en la incidencia de infracciones sobre la fauna silvestre; b) levantamiento de información socioeconómica que apoye las actividades de conservación y manejo; c) aparente desaceleración de la tendencia de disminución observada en las poblaciones de tortuga arrau; d) reubicación de más de 100.000 tortuguillos en zonas de alto riesgo a otras donde su probabilidad de sobrevivencia sea mayor; e) cría en cautiverio de ejemplares juveniles a ser reintroducidos a la vida silvestre cuando alcancen una talla adecuada. Esta última actividad se inició en 1992 con 5.000 tortuguillos que están siendo criados en cooperación con la estación piscícola FONAIAP-FONDEA en San Fernando de Apure (Licata 1992). Por último, a finales de la década de los ochenta se crearon, tanto el Parque Nacional Santos Luzardo, según Decreto No. 2.018 del 24-02-88, como el Refugio de Fauna Silvestre de la Tortuga Arrau, por Decreto No. 271 del 07-06-89, lográndose la protección de las principales playas de anidación de la especie en el Orinoco medio.
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