DISTRIBUCIÓN:
La tortuga carey es un habitante de aguas tropicales poco profundas sobre sustratos rocosos o coralinos; de hecho, es la especie de tortuga marina más frecuentemente observada en asociación con arrecifes de coral (Groombridge 1982). Posee una distribución amplia a lo largo del trópico, aunque rara vez alcanza densidades poblacionales altas y tiende a anidar solitariamente (Pritchard & Trebbau 1984). En Venezuela, aunque ocasionalmente desova en tierra firme (Guada com. pers.), las áreas de anidación más importantes están localizadas en la región insular, particularmente en el Archipiélago Los Roques e Isla La Blanquilla. Esta última localidad se ha señalado como su hábitat de anidación óptimo (Pritchard & Trebbau 1984).
SITUACIÓN ACTUAL:
Aunque no existe información cuantitativa sobre las tendencias poblacionales de la tortuga carey, no hay dudas de que son mucho menos abundantes en el mar Caribe de lo que eran en el pasado (Sybesma 1992), considerándose agotada la población de esta región como producto del comercio internacional (Canin 1991). En el caso de Venezuela, la información disponible apoya esta observación (Guada com. pers.). En comparación a otras especies de tortugas marinas sus poblaciones permanecen relativamente localizadas en el tiempo y no es común que migren a grandes distancias (Pritchard & Trebbau 1984). Por esta razón, son muy sensibles a las presiones locales y la recuperación de sus poblaciones depende casi exclusivamente de su capacidad reproductiva. Junto con Chelonia mydas, la carey está entre las tortugas marinas con más presión en la actualidad y de no tomarse medidas urgentes para su conservación, su futuro a corto plazo es incierto (Guada com. pers.). Por lo grave de su situación ha sido declarada En Peligro de extinción (Groombridge 1982, IUCN 1994).
TAMAÑO POBLACIONAL ESTIMADO:
Los estimados de abundancia de tortugas marinas se realizan mediante el conteo de las hembras que salen del agua a desovar, o el número de nidos observados en una playa de anidación. Las huellas que dejan las hembras al construir sus nidos permiten generalmente identificar la especie a la que pertenecen. En Venezuela se calcula que el número de nidos de tortuga carey está alrededor de 260 (Guada com. pers.). Otros autores proponen un intervalo comprendido entre 210 y 2.010 nidos (Medina et al. 1987). Conociendo que en promedio cada hembra desova cuatro veces (Pritchard & Trebbau 1984, Sybesma 1992), el número total que nidifica por año debe estar entre 50 y 500 individuos aproximadamente.
PRINCIPALES AMENAZAS:
La principal razón para que las poblaciones de esta especie disminuyeran en una forma drástica y permanezcan en niveles tan bajos en la actualidad es el comercio del carey, un producto derivado de las escamas de su caparazón (Groombridge 1982, Pritchard & Trebbau 1984). El uso del carey en la elaboración de una gran diversidad de artículos diferentes, y que en la actualidad es comúnmente empleado en la confección de peines, prendedores, ganchos de pelo, etc., se remonta a más de dos mil años, incluso a la época de los faraones egipcios. La presión sostenida ejercida sobre sus poblaciones silvestres ha ocasionado su desaparición en gran parte de su distribución original (Pritchard & Trebbau 1984). Además, recientemente se ha desarrollado una nueva modalidad para su aprovechamiento, ya que ejemplares jóvenes completos son disecados, sus caparazones barnizados y luego vendidos como recuerdos (Groombridge 1982). Esta actividad requiere menos destreza que el trabajo del carey y los ejemplares disecados son siempre atractivos para turistas (Pritchard & Trebbau 1984). En los últimos años el comprador por excelencia de productos de tortugas marinas es Japón. Entre 1970 y 1990 se importaron 752.620 kg de carey a ese país, lo cual equivale a 710.000 tortugas aproximadamente, además de la venta de unas 587.000 disecadas (Canin 1991). Las tortugas simbolizan larga vida para los japoneses, quienes además poseen una tradición muy arraigada en el aprovechamiento de sus productos, pero debido a fuertes presiones internacionales este país declaró en 1991 que a partir de diciembre de 1992 prohibiría la importación de escamas de carey (Donnelly 1991). En Venezuela el caparazón es muy valorado como elemento decorativo. La captura de hembras nidificantes se realiza principalmente en Isla La Blanquilla, Isla La Tortuga y Archipiélago Los Roques, y sus caparazones barnizados son vendidos principalmente en la Isla de Margarita (Pritchard & Trebbau 1984). Aunque su carne es poco cotizada y hasta considerada tóxica, el saqueo de nidos para utilizar los huevos como fuente de alimento es común y está ampliamente difundido (Guada com. pers., Pritchard & Trebbau 1984).
MEDIDAS DE CONSERVACIÓN TOMADAS:
Desde 1973, año en que se adoptó el CITES, la tortuga carey se encuentra incluida en el Apéndice I, imponiéndose restricciones estrictas para su comercio internacional entre los países miembros. En Venezuela, tanto la captura de adultos como la colección de huevos están prohibidas por la ley, ya que la tortuga carey se encuentra entre los animales en veda por tiempo indefinido según Resolución No. 95 MARNR del 28/11/79. En varias partes del mundo se han iniciado programas de traslado de nidos silvestres, localizados en sitios donde existe una alta probabilidad de que sean saqueados, a instalaciones especializadas para su incubación en condiciones controladas y posterior liberación de los ejemplares juveniles al mar. Este proceso intenta compensar los altos niveles de mortalidad natural que experimentan en los primeros estadios de su ciclo de vida (Groombridge 1982). La Fundación Científica los Roques, FUDENA y Fundaciencia han realizado ensayos de cría de tortuga carey en los parques nacionales Archipiélago Los Roques y Mochima (Manrique 1986).
MEDIDAS DE CONSERVACIÓN PROPUESTAS:
La protección efectiva de las playas de anidación y el control del comercio del carey y caparazones completos, son las principales medidas que deben tomarse en favor de la conservación de esta especie. Es importante difundir que sus poblaciones están en veda, por lo que la captura de adultos y recolección de huevos son ilegales. La educación ambiental será fundamental para el logro de este objetivo, aunque deben aplicarse sanciones severas a los que incurran en violaciones de la legislación vigente. Debido a la actual situación de la tortuga carey, es imposible considerar un plan de aprovechamiento sustentable de sus poblaciones silvestres a mediano plazo.
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