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| ANFIBIOS | |||||||
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| SAPITOS RAYADOS Y AMARILLOS
Atelopus cruciger (Amphibia, Anura, Bufonidae) Sapitos rayados, sapitos amarillos, ranas arlequín Little striped frogs, little yellow frogs |
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DISTRIBUCIÓN: De las siete especies de sapitos rayados y amarillos conocidos en Venezuela, seis son endémicos de nuestro país (La Marca 1992). Atelopus cruciger habita en la porción central de la Cordillera de La Costa. Atelopus mucubajiensis, Atelopus oxyrhynchus, Atelopus pinangoi y Atelopus sorianoi se ubican en la Cordillera de Los Andes, donde presentan una distribución muy localizada y son por lo general conocidas de su localidad tipo y sus alrededores más cercanos (ver Atelopus carbonerensis). Atelopus tamaense ha sido colectada sólo en el Páramo El Tamá del Estado Táchira, pero su presencia en áreas adyacentes de Colombia es muy probable (La Marca 1992). Una octava especie fue colectada en Guaramacal en 1987, pero aún no ha sido descrita para la ciencia. Estos anuros andinos presentan distribuciones altitudinales restringidas entre los 2.000 y 3.400 m. Habitan ambientes de selva nublada y páramos muy húmedos donde generalmente están asociados a quebradas pequeñas. En la mayoría de los casos los renacuajos se encuentran asociados a sustratos rocosos con aguas muy cristalinas y poca materia orgánica en descomposición (García-Pérez com. pers.).
SITUACIÓN ACTUAL: Las especies del género Atelopus en Venezuela, a excepción de Atelopus carbonerensis, se consideran En Peligro de extinción debido a la disminución dramática del tamaño de sus poblaciones en tiempos recientes (La Marca & Reinthaler 1991). Luego de haber realizado 34 expediciones, totalizando 40 días y 320 horas-hombre de búsqueda, La Marca y Reinthaler (1991) sólo encontraron un ejemplar de Atelopus mucubajiensis y dos de Atelopus sorianoi en áreas donde pocos años antes era fácil localizar grupos de diez o más ejemplares de Atelopus andinos. En 1994 no se localizó ningún ejemplar de Atelopus mucubajiensis, sólo un renacuajo de Atelopus sorianoi. La situación actual de Atelopus cruciger es menos conocida, aunque se sabe que ha pasado de ser una especie abundante en el Parque Nacional Henri Pittier (Fernández-Badillo 1984) a ser muy escasa en la actualidad (García-Pérez com. pers.). TAMAÑO POBLACIONAL ESTIMADO: Se desconoce el tamaño actual de las poblaciones del género en nuestro país. Sólo se sabe que han disminuido notablemente en tiempos recientes. PRINCIPALES AMENAZAS: Si bien se desconocen las razones concretas por las que especies de ranas arlequín del país están desapareciendo a gran velocidad, dicha situación está claramente correlacionada con la disminución global de las poblaciones de anfibios del mundo (Blaustein & Wake 1990, Phillips 1990, Wyman 1990, La Marca & Reinthaler 1991). Se han sugerido posibles causas para explicar el caso de las poblaciones ubicadas en la Cordillera de Mérida, muchas aplicables también a la Cordillera de La Costa. La destrucción del hábitat con fines agrícolas ha fragmentado y degradado gran parte de los ambientes utilizados por estas especies. En el caso de Atelopus sorianoi, la única población conocida está restringida a un solo parche de vegetación aislado por las intervenciones humanas. Catástrofes naturales como las inundaciones son capaces de producir reducciones bruscas sobre el tamaño de las poblaciones de los sapitos rayados y amarillos; esto, unido a la fragmentación y aislamiento del hábitat puede tener efectos irreversibles (La Marca & Reinthaler 1991, García-Pérez et al. 1993). Dada su distribución tan restringida, el impacto de factores locales, tal como el arrollamiento por vehículos, puede ser de gran importancia: el 44% de los ejemplares ubicados en un día de observaciones en 1988 estaban muertos al borde de la carretera (La Marca & Reinthaler 1991). Los colores brillantes y llamativos de las especies de Atelopus han atraído siempre a coleccionistas, científicos y comerciantes, pero la sobreexplotación de sus poblaciones con estos fines, aunque no ha sido cuantificada, puede haber contribuido a su disminución. Por último, es necesario mencionar el caso de la introducción de especies exóticas. El establecimiento de plantaciones de pino (género Pinus), con tasas de evaporatranspiración mayores a la vegetación nativa y con capacidad de reducir el pH del suelo, transforman los microambientes andinos en perjuicio para las especies de la zona; y se ha determinado que estas ranas son muy sensibles a pequeños cambios en las condiciones ambientales (Péfaur 1993). Asimismo, la introducción de truchas (Salmo sp. y Onchorhynchus sp.) ha logrado alterar la composición de la fauna acuática de lagunas y ríos donde habitan los renacuajos de Atelopus, ya que son depredadores voraces de estos organismos.
MEDIDAS DE CONSERVACIÓN PROPUESTAS: La Marca y Reinthaler (1991) recomiendan al Estado venezolano y a los organismos internacionales pertinentes, que se reconozca a las especies de Atelopus del país como en peligro de extinción y sean protegidas. Como primer paso sugieren, estimular las actividades de investigación científica sobre el grupo. Por otra parte, se podría analizar la factibilidad de realizar ensayos de cría en cautiverio con fines de repoblación, aunque algunos acuariólogos alemanes lo han intentado con poco éxito (La Marca com. pers.). |
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