Blas Bruni Celli • Venezuela en 5 siglos de imprenta

ACHUTEGUI, José de


[39] MEMORIA CRÍTICA | SOBRE LAS | CONVULSIONES DE | VENEZUELA, | por Don Josef de Achutegui.

CURAZAO: Impreso en 1814.

15.5 x 10 cms. 1 h. s/n. IV pp. 52 pp. 8 hs. s/n. Letras redondas y cursivas. A línea tirada. Textos en castellano. Signs.: [s.s.]3-A1-B4-H4-I5 [$1].

h. s/n.r [s.s.]1r: Portada ut supra. V. en bl. Págs. [I]-III, [s.s.]2r-[s.s.]3r: ADVERTENCIA. Quando en la ciudad de la Nueva-Valencia dimos à luz un quadernito con el título de Introducion á las observaciones sobre la revolucion de Caracas, fué nuestra sincera intencion el estimular à las gentes de entendimiento, aplicacion y buena fe para que empleando útilmente sus tareas, ilustrase al público iluso y falto de cautela sobre los verdaderos intereses de la provincia; y disuadiéndoles de sus imaginaciones revolucionarias, moviesen el resorte del público bien para adherirlos à las ideas de paz y union. Ni podiamos llevar otro fin con aquella produccion compuesta de meras indicaciones que sirviesen como de señuelo à la grande obra que deseabamos. Nosotros empero tambien nos propusimos contribuir algun tanto à tan interesante objeto: y por desconfiados que fuesemos de nuestra capacidad, todavia habriamos dado alguna muestra de nuestros honrados y desapasionados sentimientos, persuadidos de que por este principio, digno de estima, serian disimulables nuestros defectos en el pais que por un dilatado tiempo se habia visto como inundado de las mas groseras è indecentes producciones, propias solo para deslumbrar à los incautos, y fomentar la rabiosa animosidad de los malvados contra todos los principios, è instituciones mas recomendables. Pero nuestros laudables deseos fueron ilusorios por la mas fatal combinacion de cosas. De dia en dia se aumentaban los riesgos de una nueva disolucion del estado; y el año que medió entre la reconquista de Caracas y su nueva desgraciada pérdida, fué una continua serie de lamentable desórden en que el hombre de bien solo podia mirar por su seguridad, observando constantemente los aumentos que adquiria el funesto plan de una subversion general. De este modo nada pudimos hacer en el tiempo en que creimos poder servir de alguna utilidad; quando por otra parte necesitando de una prudente libertad para exponer nuestras ideas, de nada podiamos confiar ménos que de que dexasen de ser miradas con criminalidad por gefes y magistrados que solo tenian por delito lo que no guardaba una degradante y ominosa contemporizacion con los revoltosos y con las indulgentes autoridades: ¡proposicion atrevida y temeraria exclamarán algunos! pero proposion, decimos nosotros, arreglada y conforme con la mas estricta verdad. Ya no tenemos ni aquellos riesgos que temer, ni estos miramientos que guardar: y quando se presenta à nuestros ojos un nuevo órden de cosas: quando tal vez muy pronto volveremos á ocupar las provincias de Venezuela: quando podemos temer fundadamente que se cometan errores que expongan la seguridad del español en aquello paises: quando una infinidad de cosas, à qual mas grave, se ofrece à nuestra consideracion, nos creemos obligados à realizar nuestro propuesto plan, bien que con las diferencias à que dan lugar y hacen necesaria las extraordinarias ocurrencias que han sobrevenido, y el vivisimo interes que tomamos por que los asuntos de Venezuela lleven la marcha regular que corresponde para la felicidad del propio pais, que no será otra que la que le produzca la lealtad con que observe los principios sagrados que le unan mas y estrechen con la madre-patria. || Lectores: ahí teneis esa produccion de una persona que no tiene la vanidad de llamarse escritora (sic), pero que de lo que se vanagloría y jactará siempre, es de saber conciliar con justa medida su filial amor á una nacion, à la qual no se puede pertenecer sin tenerlo por un don del cielo, con la indulgencia que merecen muchos de los extravios de las revoluciones de nuestra América, en quanto esta indulgencia y este disimulo no pasen de raya, y sean orígen de nuevas convulsiones. Sed, pues lectores considerados en justa recompensa de esos laudables principios que confieso: no os entregueis al ver las páginas que os presenta mi zelo, à una indiscreta y mordicante murmuracion, que nada quiere decir sino sentimientos de maledicencia, indigna del hombre y del español; pero si encontrais en el espíritu de esta produccion errores que combatir, refutadlos con moderacion y sin odiosas acriminaciones à que no soy acrehedor. || Los errores de locucion, de estilo, en fin, de una mediana propiedad de enunciativa, son los que ménos turban nuestro sosiego al dar à luz esta produccion. Pero lo que nos obliga à estampar precedentes salvas, es la naturaleza de los puntos de que tratamos; y así debemos suplicar que no se precipite el juicio de nuestros lectores hasta que no se haya comprehendido el todo de nuestro sistema, en el que, en medio de una crítica un tanto severa, protestamos no abrigar la menor aversion à los objetos de ella, sino que nos mueve à hacerla el vehementísimo deseo de que se eviten, con el exemplo de lo pasado, errores voluntarios que nos conduzcan à nuevos infortunios. || Quando tratamos de revolucion y revolucionarios de nuestra América, no se crea, ni remotamente se sospeche, que es nuestra intencion el comprehender en la severa censura à un considerable número de sugetos estimadisimos que han nacido en esas regiones, pero que son tanto mas acrehedores al aprecio general, quanto han sido superiores à la seduccion mas bien calculada, prefiriendo siempre seguir el camino del honor y del deber, à estos devaneos destructores de la rebelion. [Pág. IV], [s.s.]3v: bl. Págs. 1-52, A1r-H1v: MEMORIA CRITICA | SOBRE LAS CONVULSIONES | DE VENEZUELA. Textos distribuidos en 79 párrafos. En la mayor parte de ellos hay una diatriba contra los personajes de la independencia venezolana. Por ejemplo en el párrafo 10 dice: “Nada más ridículo que ver à estos detestables impostores llenar sus papeles de todo el fárrago de invenciones sacadas de los mortíferos escritos de aquellos declamadores extrangeros, cometiendo esta supercheria con tal impudencia, que ni siquiera confiesan que sus alegatos son tomados de autoridades como un Rainal, un Robertson, y otros tales como estos. Ya se vé, nuestros novadores americanos, por fecundos que sean en invenciones impostoras, no podrian forjar composiciones tan improbables, y saben que aquellos que se refieren con el candoroso caracter de hechos, son calumnias que están en pugna con la experiencia propia que les asiste. ¿Que podrá alegar un Don Juan German Roscio (citamos à este energumeno por haber sido principal autor y actor de los desórdenes de Caracas)? Que podria alegar de aquellos inficionados datos que no estuviesen en oposicion con su propia experiencia? No obstante, queriendo sostener la mas infame de las injusticias, y no pudiendo nuestros despreciables revolucionarios forjar bastantes calumnias para autorizar infracciones de los mas respetables derechos, redactan à porfia, haciendo pasar por suyos los indecentes denuestos y extravagantes aprehensiones de los afilosofados destructores del género humano”. En párrafo No. 32 dice: “Ved ahì, lectores, como las revoluciones de Caracas no han tenido nunca excusa, ni se han podido cohonestar por principio alguno. Si el capitan general de Caracas hubiera tenido en sus procedimientos tino, parsimonia, prudencia y delicadeza, habria desaparecido un centenar de rabiosos tigres, que con el tiempo habian de verter la sangre inocente de españoles dignos de habitar entre individuos de la especie humana, y no entre bestias feróces y carniceras. Pero nada de aquel tino ni aquella prudencia que deseamos se experimentó. Ya la revolucion y revolucionarios iban perdiendo su odiosidad natural en el tribunal de la Audiencia; y quando el primer gefe del pais no sabia que responder à las reconvenciones que ella le hacia sobre procedimientos muy ruidosos, entónces los magistrados de este tribunal se aferraban con tenacidad en su sistema favorito de indulgencia y alucinacion. Lo doloroso es que à este aturdimiento é inexâctitud de los que dirigian a la opinion del capitan general, se debió el que los magistrados de la Audiencia se pertrechasen fuertemente para hacerle mas acertada guerra, haciéndola indirectamente à la tranquilidad pública, llamando espionage à la vigilancia necesaria en un pais contaminado de pésimos principios. En una palabra, la autoridades en continuo y manifiesto choque, ya no atendian mas que à buscar medios de atacarse con mas acierto, y à ver quien venceria en tan vergonzosa lucha, resintiéndose los negocios públicos de estas odiosas parcialidades que tanto han conspirado à la ruina de Venezuela, y à que el Gobierno supremo haya perdido un tiempo precioso, no sabiendo à que atenerse por las encontradas representaciones de nuestras autoridades. El capitan general clamaba por socorros porque el espìritu de fermentacion tomaba incremento; y los ministros de la Audiencia representaban que no, que todo era preocupacion y fantasmas, y quimeras con que le intimidaban las gentes malintencionadas que le dirigian”. H2r-I5r: NOTAS | Referentes à varios pasages del | precedente escrito. I5v: bl. AGI, Indiferente General, leg. 1.569A. De un microfilm suministrado por el Sr. David Chacón.


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