Blas Bruni Celli Venezuela en 5 siglos de imprenta
[Mexico] En la imprenta de D. José Maria de Benavente.
Tomo V. Núm. 662 [No.] 1297.
En primera página un artículo titulado: PLAZA DE PUERTO CABELLO. Como subtítulo: Noticias recibidas por oficio del coronel gobernador electo de la provincia de Cumaná D. José Tomas Boves, de las glorias conseguidas por el exército de su mando, en los dias 14,18 y 21 de junio. Da noticias de la Batalla de la Puerta y dice: La accion duró el espacio de tres horas, en que entró la dispersion del enemigo, de resultas de la pérdida de ocho piezas de artilleria de campaña, quedar en el campo unos 1000 muertos, entre ellos el coronel Tomas Montilla, y el de la misma clase Valentin Cienfuegos; y herido gravemente, que conduxeron en el acto á Valencia, el general José Felix Rivas, que murio el 24 y fue enterrado en Valencia el mismo dia. En la dispersion fue hecho prisionero el español renegado coronel Diego Jalon, al que en el acto se le dieron doscientos azotes por mano de verdugo, y fue ahorcado el siguiente dia en la Villa de Cura. Despues sigue una relación de los hechos posteriores a la batalla. Sigue un aparte titulado: Relacion que un español emigrado de Caracas remitió al sr. capitan general de Puerto-Rico. Curazao 3 de julio de 1814. En esta carta es importante el siguiente párrafo: Es cierta la batalla de la puerta de S. Juan, pero mas sangrienta y decisiva que lo que anunciaba el parte del comisario; no fue sino una espantosa carniceria hecha por la numerosa caballeria del comandante Boves: el exército destrozado huyó parte de él al pueblo de la Victoria, parte tomó el camino de Valencia y el de Guayca, y el resto el de Maracay. El exército vencedor dividido en tres cuerpos, ha perseguido sin cesar á todos aquellos: en Guayca encontraron los vencidos tropas que venian de Valencia á auxîliarlos y despues de haberse reunido, se defendieron con obstinacion, aunque al fin fueron destrozados. Los que siguieron el camino de Maracay, sufrieron una pérdida considerable; y en la Cabrera, que la tenian de antemano cortada con un puente, tambien fueron atacados por los nuestros; y aunque nos mataron 350 hombres, perecieron al fin todos ellos. Seguidamente fueron atacados en Guayca con feliz suceso de nuestra parte: los que emprendieron el camino de la Victoria fueron asi mismo batidos y derrotados completamente por 2.000 de nosotros, que al intento se habian destinado. Los restos perseguidos por el camino de Caracas que habian tomado, fueron enteramente aniquilados en Buenavista distante 4 leguas de esta capital. Bolivar venia con ellos, y habiendo podido escaparse a uña de caballo, entró en Caracas publicando por bando la libertad de los esclavos, y convidando a los amigos de su causa, le siguiesen para la provincia de Cumaná a donde se dirigia: el 30 baxó á la Guayra, despues de haber publicado el mismo bando sobre libertad de esclavos, hizo desembarcar á infinidad de familias, que trataban de emigrar, destinando dos buques para que pasasen á recoger todas las tropas que hubiese en la costa de Ocumare á sotavento de la Guayra, entre los cuales uno era dicha goleta, que se pudo escapar de la comision y regresar aqui, trayendo á su bordo varios equipages de muchos de aquellos mandados desembarcar, entre los cuales se cuenta el de José Ventura Santa Ana, el de Simon Luyando, el de Andres Medina y otros pajaros de cuenta. El sr. gobernador de esta isla los ha mandado inventariar, y depositar en la aduana: dicen los individuos de la dotacion de la goleta, que no pueden expresar sin horror la confusion del puerto de la Guayra en aquellas circunstancias: que el muelle, calles y plazas estaban llenas de multitud de mugeres, niños, equipages y hombres espantados, y que era tal el desorden que reynaba, que ellos mismos que fueron testigos oculares, no pueden expresarlo: que en aquel mismo dia a las cinco de la tarde salieron para Barcelona dos lanchas cargadas de oficiales insurgentes heridos, y muchos de ellos recientemente. Luego agrega otras noticias más de Coro y Puerto Cabello. Concluye: en cuya virtud soy de parecer que ya aquello debe darse por concluido; pero su organizacion, el remedio de tantos males y la exâltacion de las pasiones en los ofendidos, necesita de una cabeza despejada para empresa tan ardua.
JCBL BC G289r 1810-1813.