Blas Bruni Celli Venezuela en 5 siglos de imprenta
Lima, 12 de Septiembre de 1806.
21 x 14 cms. 14 pp. [Pág. 14]: bl.
Págs. 1-13: Texto. Aunque estoy muy persuadido que la lectura de las copias de tres Bandos que acaban de llegar a esta Ciudad publicados en la de Buenos Ayres por el General ingles Carr Berresford, habrán llenado de indignacion á todos los leales vasallos de S. M. y en especial à los que tenemos la dicha de vivir en esta gran metrópoli, tan favorecida y distinguida por nuestros Monarcas, sin embargo, no puedo dexar de manifestar à mis paisanos y conciudadanos el veneno que encierran las falaces é hipócritas expresiones del enemigo, sin emplear para ello otros argumentos ni discursos que los exemplos recientes de la conducta atroz que observaron en todos los puntos del globo, donde llegan à poner los pies. || Hace muchos años, que la Europa atónita está mirando como el gobierno ingles echa mano de todos los medios que se le presentan para cimentar y propagar su detestable tiranía; aunque sean viles é infames; aunque choquen con los principios mas sencillos del derecho de gentes, y con las prácticas y usos mas universalmente recibidos entre los pueblos civilizados. Léjos de proceder en los lances de la guerra y en las negociaciones de la paz con la noble franqueza y sinceridad que caracteriza á las naciones generosas y valientes; se vale de los obscuros artificios de la mentira y seduccion para deslumbrar, y corromper á los incautos que tienen la debilidad de creer en sus pérfidas promesas. || Tal es el objeto de los tres Bandos de que hablo. Alucinar à los habitantes de Buenos Ayres con esperanzas de una felicidad imaginaria: cubrir como con una guirnalda de flores las cadenas de hierro que sus opresores les tienen preparadas: entorpecer la natural energía de aquellos activos españoles: borrar de su corazon, si es posible, el amor, la fidelidad, y reconocimiento que deben al mas benéfico y justo de todos los Monarcas: hacer que depongan para siempre las armas; que no piensen mas en vengarse y volver por su honor; y que solo aspiren á ser los viles satélites del tirano de los mares. A este fin les hablan tanto de las ventajas que les proporcionará su alianza con la Gran Bretaña: les dicen que en aquel gobierno no hay opresion: que se les librará prontamente de los derechos, e imposiciones gravosas al comercio: que se respetará la religion católica y sus santos ministros: que no se tocarà en las leyes y usos nacionales; y que su única intencion es proteger la costa del Este de la Amèrica del Sur, hasta que sea el pais mas próspero del mundo. || Pero ¿qué hombre sensato y juicioso dexará de reconocer en estas afectadas expresiones el vil idioma de la hipócresia y ficcion, tan ageno o de un intrépido militar, como propio de las cobardes legiones de aquellos codiciosos isleños? ¿Quien habrá que no se irrite al oir pronunciar los nombres sagrados de proteccion, de humanidad, de beneficencia á un gobierno que se ha manchado recientemente con tantos robos, traiciones, y asesinatos? ¿a un gobierno que no ha cesado de soplar por todas partes el fuego de la discordia y rebelion? à un gobierno que ha encendido delante de nuestros ojos tan grande hoguera en la porcion mas hermosa del orbe, quiero decir, la Europa, cuyas provincias hemos visto, poco ha, inundadas con rios de sangre de sus mismos moradores? á un gobierno que ha desamparado con tanta vileza á sus propios aliados, retirando apresuradamente sus tropas de todos los puntos por donde asomaba algunos de los invencibles batallones de Bonaparte? á un gobierno cuya amistad ha sido tan funesta y ruinosa para tantos y tan poderosos Príncipes cubriendo de luto y de desolación los inmensos paises que median entre las fértiles riberas del Adige y las heladas lagunas de la Ingria? à un gobierno por último, que pretende tanto tiempo hace, levantar el trono de su tirania sobre los despojos y sepulcros de todas la demas naciones; y que en estos últimos años no se ha avergonzado de adoptar á la faz de todo el mundo, como basa de su política maquibélica el proyecto de guerra perpetua; proyecto que ha estremecido á todos los corazones sensibles; proyecto que la mas remota posteridad recordará à nuestros descendientes como un insigne monumento de la ferocidad y barbarie á que el egoismo y monopolio precipita á los pueblos que no oyen otras voces que las de su orgullosa y desnaturalizada avaricia. || Generosos limeños! arrojemos léjos de nosotros con el desprecio que por tantos títulos se merecen, esos infames Bandos, con que el General ingles pretende sorprender la innata fidelidad de nuestros paisanos que habitan en las orillas del rio de la Plata. Mirémoslos como un insulto hecho á nuestro honor; como un atentado contra nuestra propia felicidad y como un plan dirigido à la destruccion total de nuestra patria: Comerciantes! esos mismos que aseguran ahora haberse apoderado de Buenos-Ayres, solo para proteger vuestro comercio son los que lo han precipitado en el desmayo y desaliento tan perjudicial á vuestras útiles especulaciones. Son los que empezaron las presentes hostilidades tomando tres fragatas del Rey y volando otra. Son los que apresaron vuestros buques indefensos, que surcaban tranquilamente los mares, con la confianza de que el pabellon español que desplegaban al ayre, les pondria á cubierto de todo agravio de parte de una nacion, con la que entónces no estabámos en guerra. Un grito general de indignacion se levantó al instante en casi todos los gabinetes de Europa; pero no por eso los avaros y crueles isleños quisieron volver los usurpados caudales teñidos con la sangre de tantas víctimas inocentes. || Españoles! esta nacion pérfida, que aparenta ahora à los habitantes de Buenos-Ayres ser la mas humana de todas las naciones, es la misma, que no hace seis años, embiò una esquadra y un exército delante de Cadiz quando la peste estaba exerciendo dentro de sus murallas los mas horribles destrozos. El Almirante ingles veia desde las ventanas de su cámara los montones de cadáveres todavia insepultos, y la luz melancólica de las piras; y sin embargo intimaba á nuestro valeroso Comandante, que se rindiese, ó se preparase á sufrir todos los rigores de la guerra. Un Arraez berberisco habiendo encontrado en la mar un convoy que à expensas del Papa llevaba viveres y medicinas á la ciudad de Marsella, desolada á la sazon por una gran peste, no solo no apresó dichos buques si no que los escoltó por si mismo hasta dexarlos dentro del puerto. Y el Almirante ingles tiró à Cadiz en igual ocasion encendidas bombas y balas, con deseo de convertirla en un monton de escombros! || Españoles! los que ahora publican en Buenos-Ayres una ley para que los esclavos esten obedientes y sumisos à sus amos, son los mismos que en la isla de Santo Domingo han fomentado y no cesan de favorecer la rebelion mas atroz de que hay memoria en los fastos de las naciones. Todos hemos visto como mientras el sanguinario Dessalines, al frente de una tropa innumerable de asesinos, corria toda la costa con un puñal en una mano, y una antorcha en la otra, talando, incendiando, y degollando cuanto encontraba; una esquadra inglesa bloqueaba estrechamente el puerto de la capital, à fin de que ni una sola victima escapase al furor africano. || Indios, que sois uno de los mas dulces objetos de la ternura y cariño de nuestro amabilisimo Monarca! la nacion que se ha apoderado de Buenos-Ayres ha tratado en todos tiempos á los naturales de la América y Asia con la mas brutal inhumanidad. No pudiendo en el siglo pasado domar con las armas á los bravos moradores de las Floridas, hizo con ellos una paz fingida, y à su sombra les regaló licores y vestidos envenenados, que fueron causa de infinitas muertes. Su compañia de la India ha acabado con la mayor parte de los sencillos habitantes del Malabar, de Bengala, de Coromandel; y acabaria con todos de un solo golpe, si no los necesitase para la fábrica de sus finisimos texidos. Está todavia muy reciente la memoria de la monstruosa hambre en que perecieron millones de Indios, por que previendola los magistrados y factores ingleses, almacenaron con anticipacion todo el arroz y demas viveres, que habia dado la escasa cosecha de aquel año. Indios! donde quiera que los ingleses han puesto el pie, vuestra nacion ha sido hollada, abatida, y destruida sin el menor miramiento. || Habitantes todos del Peru! despleguemos en estas importante ocasion todos los resortes de nuestra fidelidad, y de nuestro valor. Lavemos pronto la fea mancha, que la entrega de Buenos-Ayres podria imponer á las armas españolas, si nosotros nos manteniamos en una criminal indiferencia y apatia. Corramos al momento á tomar las armas en defensa de nuestra sagrada religion, y de nuestro muy amado Soberano y echemos á las profundas corrientes del rio de la Plata esa gavilla de contrabandistas y piratas que habiendose apoderado solo por sorpresa de uno de los mas interesantes puntos de esta América desconfiando de sus armas y temiendo los efectos de nuestra justa venganza, se valen ahora del detestable artificio de la seduccion, para apartarnos del cumplimiento de nuestros mas santos é inviolables deberes, y para hacer que cerremos los oidos á las patéticas y penetrantes voces con que la patria invoca al presente nuestro auxîlio. || RECUPERACION DE BUENOS-AYRES. || Lima, 23 de Septiembre. || Ayer llegó a esta capital un extraordinario que salió de Arequipa el 13 del corriente, con la plausible noticia de que las victoriosas armas de nuestro Católico Monarca han recuperado la plaza de Buenos-Ayres el 12 de Agosto. || Fué el glorioso vencedor el Capitan de Navio de la Real Armada D. SANTIAGO LINIER, que habiendose salvado á la entrada de los enemigos, pasó á Montevideo, cuyo Gobernador en una flotilla sutil de mas de 30 velas armadas, le confió el mando de 1500 hombres de tropa de línea, y voluntarios perfectamente armados. Desembarcando estos en el puerto de las Conchas, se le agregaron de Buenos-Ayres, y campaña hasta componer el número de 2300 hombres, y vinieron penetrando hasta acampar el dia 10 en el Retiro, en donde esperaron por varias circunstancias hasta el 12 que asaltáron con el mayor ardor todos los puntos fortificados por los enemigos en las calles y plazas, donde fuéron derrotados con una intrepidez imponderable; y á tiempo de asaltar la fortaleza, la rindiò el enemigo, por no experimentar una execucion militar con que amenazó nuestro General. El ingles, Guillermo Carr Berresford ha quedado Prisionero de guerra con mas de mil hombres de sus tropas, que consiguièron los honores de la guerra quedando despues á disposicion del vencedor. || En cartas particulares añaden, que al valeroso Linier con las lanchas cañoneras tomó, antes que la plaza, dos fragatas y cinco transportes echando otros á pique: últimamente que todo Buenos ayres, inspirado por el entusiasmo del gozo y de la alegria, le habia proclamado por Virey. || Santafé 21 de Noviembre || Inmediatamente que por el Correo de ayer se recibió en esta Capital la feliz noticia de la recuperacion de Buenos-Ayres, dispuso nuestro Exmo. Gefe, que se hiciera una demostracion publica, que anunciase el regocijo de que estaba poseido su corazon, y se inflamase el de todos sus habitantes: Un repique general de campanas; una iluminacion en toda la Ciudad: tres salvas de fusileria y de artilleria al frente del Palacio; y una Misa solemne y Te Deum en la Catedral en accion de gracias al Dios de los Exércitos, han sido las primera y mas prontas señales de gozo y alegria con que nuestro Exmo. Virey, Tribunales, Cuerpos y Vecindario, han manifestado el fuego sagrado de que estan penetrados por su amor al Soberano y à la Patria; envidiando desde luego la suerte del valeroso reconquistador de Buenos-Ayres, y de sus dignos compañeros en tan inmortal accion. !Gloria á nuestro invicto Monarca! ¡Gloria á los Soldados que han sabido labar con su sangre la nota de negligencia ó imprevision que habia causado nuestra anterior desgracia, y queden persuadidos esos pérfidos orgullosos enemigos del genero humano, que en qualquiera punto de este reyno donde intenten profanar el suelo sagrado de la patria, hallaran Españoles valientes, que como los de Montevideo sabran arrojarlos y reprimir su temeraria osadia, á beneficio de la vigilancia de nuestro Exmo. Gefe, y de sus activas providencias, que ya han experimentado en Rio Hacha y otros parajes, segun lo comprueba en parte el reciente suceso que sigue. || El Gobernador interino del Rio-Hacha Teniente Coronel D. Juan Sámano ha participado con fecha de 22 de Octubre ùltimo haberse avistado en el dia 10 dos Fragatas enemigas aparentando maniobras de extraer de la bahia dos embarcaciones que se hallaban fondeadas. En hora de la noche, como de 12 á una, se advirtió por una patrulla de las milicias de caballeria del Valle Dupar, que casualmente llegó á las riveras del Rio-Hacha, varias lanchas por la costa Guagira, de cuya novedad volvió á dar aviso à la Ciudad del Rio Hacha, donde tropa y fuertes se prepararon á la defensa de lo que pudieran acometer por el puerto. Advertido que las lanchas no adelantavan, y segun se supo despues de todo el suceso habian desembarcado gente enemiga en la costa de los Indios Guagiros, que desde luego se habia puesto en marcha para venir á pasar el Rio Calancala en otras lanchas que à prevencion habian entrado en el, y las avistadas escoltando la marcha por el espacio de la playa que cierra la Isla que forma con el otro brazo del Rio de la Hacha, al que en dicho òrden llegaron prontamente. Detenidas en dicha playa las lanchas como se habia advertido, entró el Gobernador en nuevo rezelo por dicho paraje y dispuso que fuese a dicha rivera el reten mas inmediato de milicias de caballeria de esta Ciudad, que constaba de 77, mandados por el Capitan Gabriel Gomez y su hijo el Alferez Miguel Gomez, el qual à la llegada sufrió una descarga cerrada de los enemigos, que por disparada de tan cerca hizo conocer fue sin direccion ni tino pues solo causó la muerte de tres caballos. Al mismo tiempo, y mientras se desplegaba esta caballeria, se hizo desde el fuerte fuego tan vivo y certero, que aunque no pudo continuarse por no causar pérdida al reten, se fueron los enemigos a abrigarse en unos manglares, que tambien desampararon seguidamente buscando con fuga precipitada las lanchas. || En la tarde del 21 se le dió aviso al Gobernador que la noche anterior habian fondeado tambien dos Bergantines enemigos en el puerto de la Guasina á sotavento de la Ciudad, hacia cuya parte se hallaba el Coronel de milicias del Valle Dupar con infanteria y caballeria de su Regimiento; pero habiendo dado la vela los Bergantines en la misma noche, se entrò en nuevo rezelo de que se intentase desembarco por sotavento, y se dispuso que el Alcalde Ordinario de la Ciudad D. Pablo Freyle, que ya habia acudido con su gente à la rivera del rio, y un segundo reten de las de infanteria del Rio Hacha mandado por el Ayudante Veterano Don Luis de Zayas volviesen a situarse en el centro, y que la restante caballeria de las del Valle que no estaba empleada á las ordenes de su Coronel reforzase este trozo del centro. Dadas estas disposiciones el Gobernador al frente de la Caballeria pasó el Rio de la Hacha en busca de los enemigos, y solo se hallaron por vestigios de su precipitada fuga armas arrojadas, cartucheras y sombreros, y algunos mixtos que se presumio traeria para hacer señales à las embarcaciones, quando se hubiesen apoderado de la Ciudad, ó de algun puesto suyo. || El Gobernador recomienda particularmente la animosidad y brio del Capitan y Alferez de las milicias de caballeria del primer reten que cargo sobre los enemigos: tambien la diligencia y ardor del paysanage mandado y animado por su Alcalde Ordinario D. Pablo Freyle, y el pronto y puntual cumplimiento del Ayudante D. Luis Zayas recomienda mucho el acertado servicios de la artilleria y señaladamente al cabo comandante de ella Joseph Antonio Errada y al paysano Don Andres de Salas que con inteligencia asiste al manejo de ella. || Añade que al dia siguiente de la accion puso bandera parlamentaria la Fragata comandante y correspondida del fuerte vino á la playa un bote con dos oficiales de los cuales el uno se recibiò en tierra y segun ordenanza fuè conducido al Gobernador à quien presentó carta de su Comandante instando por el recobro de dos sugetos de su Expedicion que se echaban menos y no excusò el Gobernador acceder à la entrega por haberlo recogido al uno con uniforme y divisa de oficial, moribundo de sus heridas y este y el otro à la sazon muertos. Tambien solicitó el Parlamentario saber si de otra accion ocurrida en este Puerto la noche del 23 de Agosto se retenia algunos prisioneros ingleses proponiendo cange que ofrecia por el Almirante General de Jamayca; pero no habiédolos de su nacion à eso se reduxo el Gobernador. El Oficial presentado tiene la firma de James Rich Dacres reconosida por original del hijo de dicho Almirante, y por eso y otras congeturas que de las expreciones del Parlamentario hizo el Gobernador, se ha persuadido que se hallaba en dicha Expedicion Francisco de Miranda y de regreso con algunos auxîlios de la Isla de Jamayca.
BN Colección Arcaya 12.004.