Venezuela en 5 siglos de imprenta Blas Bruni Celli
La extraordinaria obra Bibliografía Venezolanista, escrita por Don Manuel Segundo Sánchez, que se editó en Caracas, Empresa El Cojo, en el año de 1914, es uno de los libros más importantes que se han escrito en Venezuela en el presente siglo. El libro fue subtitulado Contribución al conocimiento de los libros extranjeros relativos a Venezuela y sus grandes hombres, publicados o reimpresos desde el siglo XIX Como se aprecia por el subtítulo, el autor se limitó a seleccionar su material únicamente en el siglo XIX, y en pocos años iniciales de este siglo XX. Aun así, logró reunir 1.438 entradas, la mayoría de las cuales describió y comentó con indudable maestría de bibliógrafo. Resalta en este libro no sólo la muy cuidada precisión de las referencias y datos, sino también la evidente honestidad intelectual del autor, quien exhibe como motivo fundamental, un profundo sentimiento patriótico, que le hace vincular muy estrechamente la inmensa producción bibliográfica, que en diversos campos, y en distintos tiempos, se escribe y se interesa por Venezuela y sus libertadores, con la identidad nacional misma, y con la indudable presencia en el mundo, del país que con múltiples cambios y altibajos, conforma la presente nación venezolana. No queda duda que en este libro de Sánchez se logra demostrar cuánto nuestra región geográfica fue mira e ilusión de viajeros, codicia de aventureros, apasionante campo de estudio para científicos y exploradores y ansiada esperanza para muchos que desearon rehacer sus vidas y probar fortuna. En este sentido esta estupenda obra ha cumplido con creces las nobles intenciones del autor.
Convencido de la anterior aserción, tomé la decisión, -ya en estos finales años del siglo XX, y en vísperas de la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de Tierra Firme, -de retomar el proyecto de una nueva Bibliografía Venezolanista, en la cual se intenta complementar, suplementar y extender el alcance de aquella estupenda y pionera obra. Este nuevo intento, orientado principalmente a ser un instrumento de consulta e investigación, pretende en primer lugar resaltar y acotar la noción de que la actual Venezuela, como nación en que se suman y aglutinan sangres dispersas y heterogéneas culturas, ha venido en el tiempo a configurar una particular unidad espiritual. En efecto en la inmensa masa bibliográfica producida a lo largo de casi cinco siglos, subyace con toda su fuerza la esencia misma de la identidad nacional. Resaltar, y en cierta forma rescatar, o hacer posible la comprensión de este fenómeno cultural ha sido el objetivo fundamental de este dificil proyecto.
La multiplicidad de hechos y circunstancias, que han ocurrido en estos cinco siglos de muy cargada historia, han sido estudiados, pormenorizados y analizados, desde los aurorales días del descubrimiento y la conquista, ya en los infolios de los primitivos cronistas que llegaron en las naves mismas de los descubridores y conquistadores; ya en las acuciosas observaciones de los celosos misioneros; o en las memorias de los incansables exploradores de selvas y de mares; o en los mapas de los primeros cartógrafos y navegantes; con mucha precisión en los documentados libros de los geógrafos; o en la vastísima literatura de la legislación y administración colonial; en los documentos de las guerras; en las cartas de comerciantes; en los recuerdos de los aguerridos legionarios, que cooperaron en la guerra de independencia; en los tratados de los exploradores científicos, o en las noticias de los buscadores de fortunas. Todos ellos, expresados en muy diversas lenguas y con propósitos distintos, produjeron en el tiempo un inmenso caudal de información, presentado en hojas, folletos, mapas y libros. Su presentación y descripción en su conjunto creemos que pudiera constituir hoy una fuente de consulta para la orientación, o posiblemente para una inicial aproximación, para quien quiera ensayar una interpretación, buscar una explicación, o intentar una comprensión, que permita repensar con bases sólidas los muy variados fenómenos culturales de la Venezuela contemporánea.
Una Bibliografía como ésta tuvo en primer lugar que definir su acotación temática, en el tiempo y el espacio. Los criterios para seleccionar las obras que la integran no pudieron, ni tampoco debieron ser, ni muy estrictos y rígidos, ni tampoco muy laxos o caprichosos; y es preciso por tanto, desde ahora, reconocer o confesar, que en algunos casos pudo evidentemente privar un sentimiento subjetivo. No obstante algunos parámetros aproximados de selección me fueron fundamentales:
Los estudios bibliográficos han tenido en Venezuela una dilatada y fecunda tradición. Pudiéramos afirmar que el primer bibliógrafo y a la vez bibliófilo venezolano fue el monje Fray Juan Antonio Navarrete, quien actuó en las décadas finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, como Bibliotecario del Convento de Franciscanos de Caracas. Como curador y regente de la riquísima Biblioteca de su Convento escribió su Catálogo comentado y explicado en una obra, lamentablemente perdida, que tituló Llave Magistral. Posteriormente, ya en los tiempos republicanos un venezolano excepcional que tenemos que mencionar con reverencia, Don Arístides Rojas, eminente naturalista y polígrafo quien llena una buena parte de la Venezuela intelectual del siglo XIX, reunió una voluminosa biblioteca, en la que se destacan obras de viajeros y muy curiosas y raras ediciones de los comienzos del siglo XIX. Su producción literaria fue fecunda. Y para suerte de la cultura nacional esta Biblioteca en su integridad, fue donada por sus descendientes a la Biblioteca Nacional y es hoy uno de sus tesoros fundamentales. Mucho se nutrió mi Bibliografia de la colección de Arístides Rojas. Luego es necesario mencionar a Don Rudolf Dolge (1869-1950), comerciante y bibliófilo de origen norteamericano, quien llegó a Venezuela en 1897 y aquí vivió hasta su muerte. Si bien no fue un escritor, fue un bibliófilo de una increíble y prodigiosa avidez por coleccionar todo papel impreso referente a Venezuela. Logró reunir una colección de más de 10.000 volúmenes, que donó a la Biblioteca Nacional y que representó también una de las fuentes más importantes para esta Bibliografia. Mi fuente más importante, y hasta diría que la cantera principal de esta Bibliografia, fue particularmente la gigantesca biblioteca que perteneció al eminente jurista y académico Doctor Pedro Manuel Arcaya. Figura bastante conocida en los campos de la política nacional, el Dr. Arcaya compartió su tiempo durante toda su vida en la formación de una biblioteca de orientación fundamentalmente americanista. Fue miembro de número de la Academia Nacional de la Historia, de la de Ciencias Políticas y de la Venezolana de la Lengua. Cuando ocurrió su deceso el 12 de agosto de 1958, su biblioteca constaba de 147.119 ejemplares, 34.683 títulos bibliográficos y 95.262 ejemplares hemerográficos, además de 7.000 folletos diferentes. Sus herederos en gesto generoso e interpretando los deseos del Doctor Arcaya, donaron la biblioteca a la nación venezolana, y la cual se conserva muy bien servida en la Biblioteca Nacional. También el muy renombrado Don Tulio Febres Cordero, reunió en Mérida una notable biblioteca americanista, y escribió numerosos artículos dispersos, dedicados al análisis de obras relativas a Venezuela.
Además de estos grandes bibliófilos que formaron bibliotecas importantes, hay una no menos respetable tradición bibliográfica reciente. Aparte de la Bibliografia Venezolanista de Don Manuel Segundo Sánchez, que hemos mencionado al comienzo, se han publicado en Venezuela numerosas obras que enfocan el tema de la bibliografia venezolanista, bien en forma global, o por temas específicos, o por regiones geográficas, o por períodos históricos, o por personajes fundamentales. Entre estos trabajos tenemos la muy conocida obra bibliográfica específica para el campo de las Ciencias Médicas, llevada a feliz término en una forma exhaustiva, por el eminente académico Dr. Ricardo Archila. Como ejemplo de otro libro de extraordinario interés bibliográfico, referido a un período determinado, y que fue producto de una seria investigación, tenemos al titulado La Independencia de Venezuela y los Periódicos de París (1808-1825) por Jesús Rosas Marcano, Caracas, 1964. Aquí se incluyen todas aquellas noticias que fueron publicados en la prensa parisina relativos al período de la guerra de independencia. En el campo de la investigación bibliográfica, constituye un ejemplo y pilar fundamental en Venezuela, la extraordinaria obra de Don Pedro Grases, quien ha trabajado en muy diversos campos de la bibliografia venezolana, en áreas muy específicas, como en las Bibliografias de y sobre Simón Bolívar, Don Andrés Bello, Agustín Codazzi, Rafael María Baralt, Arístides Rojas, José Antonio Pérez Bonalde, y muchos más, y cuyos trabajos publicados en libros, folletos, o revistas, han sido recojidos en los 15 volúmenes de sus Obras Completas. Podría decirse que su fecunda obra es el más gigantesco esfuerzo hecho en Venezuela para dilucidar en una investigación respetable los diversos problemas de la Bibliografia venezolanista. El Profesor Grases además reunió una extraordinaria biblioteca, hoy abierta al público en la Universidad Metropolitana. Igualmente mucho nos beneficiamos los venezolanos de las magistrales enseñanzas de Don Agustín Millares Carlo, quien dejó escritos y publicados los Catálogos de muchas bibliotecas venezolanas, e igualmente contribuyó a dilucidar importantes problemas de la bibliografia nacional. El Sr. Iván Drenikoff, durante largo tiempo director de la Sección de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Nacional, publicó un excelente libro titulado Impresos Relativos a Venezuela desde el descubrimiento hasta 1821, Caracas, 1978, el cual constituye un valioso aporte al tema y cuya información me ha sido extraordinariamente valiosa.
José Eusebio Machado, Julio Planchart, Manuel Pérez Vila, Ildefonso Leal, y otros estudiosos de las manifestaciones culturales del período hispánico han analizado las bibliotecas privadas o institucionales que existieron en Venezuela. Resaltan entre ellas las bibliotecas conventuales, especialmente franciscanas y jesuíticas, que afortunadamente se han conservado casi intactas en los fondos de nuestra Biblioteca Nacional.
En la Fundación Boulton de Caracas reposa la colección venezolanista reunida por el Vizconde Eccles, quien fue una figura importante en la política británica. Fue Ministro de Obras Públicas del Gabinete de Sir Winston Churchill, y más tarde Paymaster General, Ministro a cargo de las Artes. Fue un apasionado bibliófilo especialmente de obras relacionadas con la independencia suramericana, y especialmente bolivarianas. Su biblioteca fue adquirida por la Fundación Boulton y contiene algunas obras muy raras, que hemos incorporado a esta Bibliografia. José Rafael Fortique, médico e historiador, residente en Maracaibo, ha formado una estupenda biblioteca destinada principalmente a obras americanistas principalmente del período de la indepedencia; también el Dr. José Rafael Lovera, se destaca como poseedor de una biblioteca americanista, en la cual hay ejemplares de una extremada rareza. El Dr. Rafael Ramón Castellanos, quien también cultiva su aficción a la bibliofilia, combinada con sus investigaciones históricas, posee una biblioteca venezolanista extraordinaria. De todas estas colecciones, y de la cooperación de sus dueños se ha nutrido abundantemente esta Bibliografia que hoy publicamos.
La temática de esta Bibliografia es muy extensa, múltiple y variada. Casi resulta un espejismo intentar reunirla o compilarla, con la idea o la intención de abarcar su totalidad. Por ello me es indispensable advertir de antemano que con toda seguridad en este libro falta todavía incorporar muchos títulos de obras, que por diversas razones no pude llegar a obtener o analizar. Entre ellas por ejemplo muchos folletos existentes en los repositorios españoles y portugueses. Esas adiciones podrán, por lo demás, justificar ediciones posteriores de este libro. Como decíamos al comienzo, la temática de esta obra cubre los aspectos más variados del quehacer de Venezuela en 5 siglos. En primer lugar las relaciones o cartas dando cuenta del descubrimiento y la conquista; las obras de los numerosos cronistas de Indias, oficiales u oficiosos; la legislación colonial, impresa como Recopilaciones de leyes, Reales Cédulas, Decretos, Ordenanzas, etc. Las muy relamidas Relaciones de méritos, escritas por los interesados en busca de ascensos o prebendas; la prosa pulcra y exacta de los misioneros que se enfrentaban con la evangelización de l(l población indígena, muchos de los cuales se interesaron en sus lenguas, y compusieron para ellos catecismos, confesionarios y otras formas de acercamiento espiritual; las especulaciones de los teólogos y filósofos interesados en las novedades de un mundo nuevo, como la gran polémica sobre el tratamiento de los Indios; la riquísima temática de la pirateria que por más de dos siglos infectó el Mar de las Antillas, y detrás de la cual se escudaron guerras soterradas de naciones; la Guayana como territorio en donde chocaron las múltiples convergencias de intereses de España, Francia, Inglaterra y Holanda. La cartografia de todos los tiempos, así como las geografias, las cosmografias, y los derroteros mari timos. Los diccionarios o enciclopedias para la infotmación general; los libros de recuerdos de viajes o las memorias de los exploradores y viajeros científicos. Las obras de incitación al turismo, a la colonización o a la explotación minera. Mas tardíamente la gesta de la independencia y las memorias de legionarios de diversas nacionalidades. Las proclamas, decretos, leyes, hasta Constituciones y obras doctrinarias publicadas en Europa o Norte América, en una búsqueda por el reconocimiento para los nuevos estados; la inmensa bibliografia mirandina, especialmente la relativa a sus dilatadas campañas precursoras. La gran masa bibliográfica que se genera alrededor de Bolívar y sus colaboradores. Los problemas de límites de Venezuela con los países vecinos: Brasil, Guayana Inglesa y Colombia. La bibliografia panfletaria editada por exiliados políticos en cualquier lugar del mundo. Los trabajos científicos publicados por extranjeros o venezolanos en revistas extranjeras. En fin, una inagotable lista de temas que casi es imposible siquiera enumerar. Todo el conjunto en cierta forma viene a representar la presencia venezolana en el universo en los cinco siglos de su existencia.
Para la realización de esta obra conté con la cooperación muy generosa de numerosas instituciones y personalidades venezolanas y extranjeras. Entre ellas tengo que mencionar en primer lugar a la Biblioteca Nacional de Venezuela, especialmente a la Sección de Libros Raros y Manuscritos. Quiero destacar de esta sección la colaboración constante y decidida que me prestaron durante varios años, primero el Sr. Iván Drenikoff, y luego su sucesor en la Dirección de ella, el Dr. Sael Ibáñez, y la ayuda fraternal y permanente de los señores Mario Di Giácomo, Sonia Santos, Jorge López Falcón, Mercedes López, Lázaro Alvarez, Orlando Soto, Egidio Saldivia, alivia González, Doris León y Griselda Briceño. Todo este equipo que con excelente mística trabaja en esta sección de la Biblioteca Nacional, colaboró en mi proyecto con entusiasmo y dedicación. A todos ellos mi profundo reconocimiento. Vaya también mi agradecimiento a la Fundación John Boulton, y muy especialmente por la ayuda prodigada por la Lcda. Irma Hurtado. La Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, regentada por la Dra. Ermila Troconis de Veracoechea, y su personal auxiliar, conformado por Berta Livia Bossio, Xiomara de Méndez, Beatriz Aranda y Gladys Zapata de Revete, me prestaron igualmente ayuda permanente a lo largo del proceso de la preparación de este libro. El Dr. José Rafael Lovera me facilitó abundante información bibliográfica y me permitió consultar en su Biblioteca particular; además me prestó todas las facilidades para estudiar la excelente colección cartográfica que posee el Banco Venezolano de Crédito. Para éste mi reconocimiento sincero. El Dr. José Rafael Fortique desde Maracaibo me envió noticias bibliográficas y copias fotomecánicas de las joyas bibliográficas de su excelente colección privada. La British Library de Londres, me permitió en el otoño de 1995 revisar toda su colección americanista y me dio el mayor respaldo y facilidades para revisar y copiar un inmenso volumen de información bibliográfica. En el otoño de 1996 la John Carter Brown Library, de Providencia, U. S. A., me aceptó como investigador y también recibí de su Director el Dr. Norman Fiering, y de todo el personal de la Biblioteca una excelente y generosa cooperación. Del erudito entorno que visita diariamente esta Biblioteca, conformado por el cuerpo académico de la Universidad de Brown, y especialmente del Profesor Don José Amor y V ázquez, recibi-una estimulante información y valiosas sugerencias. El Archivo General de l,pdias de Sevilla, me envió en copias fotomecánicas una voluminosa información de publicaciones hechas durante el período colonial venezolano, cuyos originales reposan en dicho Archivo. El Sr. David Chacón igualmente me facilitó algunos microfilms de material proveniente del Archivo de Indias de Sevilla. Las Bibliotecas Nacional de Madrid y la de Lisboa me proporcionaron generosa y oportunamente el material bibliográfico que le fue solicitado. El Profesor Magnus Morner, Profesor Emérito de la Universidad de Estocolmo, y Director del Instituto de Estudio Latinoamericanos de Suecia me facilitó una copia de una rara obra publicada en Suecia en el siglo XVIII, donde según él, por primera vez se menciona a Venezuela en un texto sueco. La copia le fue suministrada por el Prof. Ruth Lundstrom, director de la Reggebiblioteket de ese país. Igualmente el Dr. Francisco Kerdel Vegas, Embajador de Venezuela en Francia, pudo obtener de la Biblioteca Nacional de París una copia de la primera edición de la Suma de Geografia de Fernández de Enciso, donde figura por primera vez en un texto impreso, el nombre de Venezuela. Gracias especiales quiero dar aquí a Jorge López Falcón, Aura Marina Boadas y Horacio Biord, por permitirme incorporar en este libro sus eruditos comentarios relativos a algunas obras que forman parte de esta Bibliografia. Algunos compañeros académicos, entre ellos los doctores Guillermo Morón y Tomás Polanco Alcántara me estuvieron transmitiendo datos y estimulando para llevar adelante esta ingente tarea. Mi gratitud a la Sra. Nieves Avellán de Tamayo, quien me suministró algunas piezas bibliográficas de su Archivo personal. Mi reconocimiento muy especial al Profesor Don Gregorio Bonmatí por su constante y fraternal cooperación. Igualmente deseo expresar mi agradecimiento a la empresa Editorial Ex Libris y en especial al Sr. Javier Aizpúrua por sus valiosas sugerencias y el cuidadoso esmero que han puesto para la impresión de esta obra. También compromete mi agradecimiento muy sincero el apoyo recibido por parte de la Academia Nacional de la Historia, y en especial por su Director Don Rafael Femández Heres, quien acojió este libro en el programa editorial de la Academia, como una contribución de esta Institución a la conmemoración del medio milenio del Descubrimiento de Tierra Firme. Puesto que toda la investigación, la disposición y composición de los textos, así como las transcripciones puestas en este libro, fueron todas realizadas y escritas por mi, asumo también por ello la completa responsabilidad de todos sus errores y defectos. Como he dicho antes, las omisiones en este libro van a ser muchas y los lunares centenares. Como siempre, en la hora de los reconocimientos, me queda para el final, la expresión de mi gratitud a Mafalda, -mi amadísima esposa -quien siempre a mi lado, prodigando amor, supo hacer dulces las fatigosas horas que fueron necesarias para componer este libro, que hoy entrego a Venezuela con la más sincera devoción.
Caracas, Marzo de 1998.
BIas Bruni Celli